martes, 14 de abril de 2009

Areguá y Valle Pucú


AREGUA



Areguá fue fundada “en 1538 por Domingo Martinez de Irala sobre una hermosa colina del Ybytypané, en donde se encuentra su iglesia”, cuenta Hugo Ferreira Gubetich[1], y añade; “su nombre se origina de arigua, los de arriba, los del cerro”.

El historiador Luis Verón narra más ampliamente la historia de esta ciudad[2]:


“La historia de Areguá es tan antigua como la historia paraguaya. En el siglo XVI, fue lugar de descanso de doña Mencia y las mujeres que le acompañaban, quienes resolvieron, al saber que estaba cerca del Paragua-y, elegir ese paradisíaco paraje a orillas de la laguna Tapaycuá, con el propósito de prepararse para su entrada en la ciudad de Asunción, que en realidad, en aquellos días, no pasaba de ser un humilde y abigarrado villorio.


“A orillas de ese espejo de agua, vivían familias aborígenes; pero al tomar posesión de estas tierras, los conquistadores españoles les arrebataron sus tierras y se adjudicaron entre ellos. Por méritos de conquista, las tierras de Areguá –que según las leyendas de los carió guaraní es el lugar donde se creó el mundo, de ahí su nombre- fueron otorgadas por merced real al conquistador Juan de la Torre, el 5 de junio de 1576. Este, con su esposa Ana de Estrada, fue el primer poblador español de la comarca. Su posesión arrancaba de las orillas laminas por el lago hasta el punto donde hoy se encuentra la elegante iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria. De este a oeste, según la historiadora Margarita Durán Estragó, abarcaba una extensa franja que arrancaba frente al cerro Yvytypané (cerro Patiño), hasta el arroyo de las Salinas (Yuquyry).


“Parte de estas tierras, también fueron otorgadas a Tomás Hernández –llegado con Alvar Núñez Cabeza de Vaca-, casado con Juana Verón; una de las hijas de este matrimonio, Magdalena Hernández Verón, heredó las tierras que, luego, donó a su sobrina Isabel Verón, quien, a su vez, las cedió gratuitamente a miembros de la congregación religiosa de la Merced.


“Antiguos y pioneros pobladores de terrenos cercanos a los que en la actualidad constituye la ciudad de Areguá (capital departamental de Central) fueron, entre otros, Juan Encina de Mendoza, Sebastián de León, Gabriel de Macías, Lorenzo Ortega y algunos hijos del gobernador Martínez de Irala.


“Con el paso de los años, la congregación mercedaria fue ocupando los terrenos, aumentó su poseción sobre ellos y no escasearon los pleitos con los vecinos, que iban en aumento y constituyeron en su momento la base de la población civil aregueña. Por otra parte, vestigios de la terratenencia de los mercedarios quedó en la toponimia local, como el caso del paraje conocido como Estanzuela.


“Cuando se suprimieron las órdenes religiosas, por disposición del dictoador Francia, las posesiones de los mercedarios pasaron a ser ocupadas por la población criolla y, de esa manera, fue formándose el pueblo, que fue elevado a categoría de distrito el 13 de noviembre de 1862, hace 145 años”.


La historia sigue, pero me centraré ahora en la historia de la comunidad con la cual trabajo, Valle Pucú..


VALLE PUCÚ


Adaptada de un álbum rústico de Valle Pucú, perteneciente a la escuela Juan de la Cruz Gaona (no se describe al autor); y de los relatos del excombatiente Tte. 1º de Infanteria (S.R.) Teresio Arturo José Jara Medina; y de la Sra. Eulalia E. de Castillo.


La devoción a la Virgen de las Mercedes


El 10 de agosto de 1218, en el altar mayor de la catedral de Barcelona se crea una institución que se dedicará a la redención de cautivos.


Iniciada por Pedro Nolazco, nacido probablemente hacia el 1189, la institución (mas tarde orden) negociaba redenciones. Recolectaban dinero para comprar fieles en cautiverio, y estaban dispuestos, si el dinero no alcanzaba para comprar la libertad del cautivo, a quedar en su lugar como prenda.


Este movimiento estaba inspirado por la Virgen María, y pronto fue conocido como Orden de la Merced, que entonces no solo significaba favor, sino que misericordia: la obra de merced, la obra de misericordia. La Virgen de la Merced es aquella que a través de sus frailes libera a los cautivos.


En el año 1272, cuando se redactó toda la constitución de la orden, aparece el nombre de “Orden de la Virgen de la Merced de la redención de los cautivos de Santa Eulalia de Barcelona”.


La devoción a esta Virgen llegó a América ya con los primeros misioneros. Se cuenta que la primera imagen que tocó suelo americano fue de hecho mandada pintar por la misma Isabel La Católica.


Pioneros de Valle Pucú


Fue Felipe Haumada de Avila un Capitán General en época de la colonia, que luego de correrías por la Provincia de Córdoba, siempre al servicio de la Corona Hispana fue comisionado al Paraguay.


(quizás por este hecho en otras historias se confunde a los traedores de la imagen de la Virgen, unas veces como “extranjeros”, otras veces como argentinos)


Este caballero, una vez en el Paraguay se ubicó en Valle Pucú y tenía como cargo percibir los tributos del pueblo para la Corona Hispánica. Según antiguos pobladores, a unos 200ms al sur de la actual iglesia de Las Mercedes.

El Capitán Felipe Haumada de Avila conoció en Pirayú a don Pedro Pascual Servín, y le pidió a su hijo diciéndole que aquél quedaría como su heredero. Don Pedro aceptó, y de esa manera, mucho antes de la Independencia, se tenía en el Valle largo de las Salinas (denominación inicial de Valle Pucú, pucú significa largo en guaraní) al criollo Pedro Nolazco Servín.


Muerto el Capitán Haumada de Avila, Pedro Nolazco heredó las tierras de éste: Valle Pucú, que entonces llegaba hasta Areguá, y otra propiedad más grande que se conocía como Gance kué, hoy Yukety guasú y Costa Fleytas. Más tarde, se casó con la española María Lucías Salas del Castillo y tuvo varios hijos (10 en total), más tarde todos pioneros en Valle Pucú.


Hablar de toda la familia Servín es imposible, pues es muy numerosa, pero don hijos de don Pedro son figuras clave en la historia de nuestra comunidad: Rufino y Castor.


Pedro Nolazco fue movilizado cuando la Guerra Grande y falleció en Cerro Corá. Todos sus hijos, menos Eduardo, que apenas tenía 10 años, lo acompañaron a la guerra.


Rufino fue práctico de mar, prestó servicio toda su vida en los barcos Santa María y Tacuarí. Cuando Madame Lynch viajó a de América a Europa, él fue práctico del Barco Santa María. Durante este viaje, trajo el busto de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, el cuerpo es seguro que se le completó en Valle Pucú.


Para ir la guerra, todas las familias de todas las zonas del Paraguay enterraban sus pertenencias para que los aliados no se sirviesen de ellas (lo que posteriormente dio origen a la creencia en los plata yvyguy). Esta suerte le tocó también a la imagen de nuestra Virgen.


Cuenta Arturo Jara Medina que al momento de evacuar Luque, segunda capital del Paraguay, las hermanas Servín, cuidadoras de la imagen la ponen en un cajón de madera y la entierran en la esquina de una de sus piezas (otros relatos mencionan que “en los alrededores del camino a Yuquyty”). Los objetos de valor de la Virgen los enterraron por separado de ella, debajo de una parralera: vajillas, candelabros,…


Cuanta fue su sorpresa cuando, luego de muchas penurias, llegan Valle Pucú, encuentran la ciudad ocupada por los brasileños y todos los tesoros desenterrados, salvo la imagen de la Virgen, que solo tenía el rostro bastante deteriororado; razón por la cual fueron hasta Tobati en busca de un restaurador.


Este hombre, cuyo nombre no se registró, pidió tres jóvenes para modelo. Todas eran muy bellas y de rostro angelical, de una en particular se copió y la imagen quedó perfecta. Las modelos fueron también mayordomas de la imagen por casi un siglo.


El armaje de madera lo realizó un carpintero del lugar llamado Castor Rodríguez de un árbol traído del bosque de la ribera del arroyo Yukyry de las Salinas. Del resto de la madera hizo lo mismo a la Virgen de la Candelaria, patrona de la Parroquia de Aregua, cuyo rostro también fue arreglado por el escultor de Tobatí. Esa es la razón por la cual todos los fieles de entonces decían que ambas vírgenes eran hermanas.


Valle Pucú


El oratorio de la Virgen de las Mercedes fue equipándose, ampliándose para veneración y devoción del vecindario. Por ese tiempo también Aregua se desmembró de Itauguá (jurisdicción que la incluía), formando un nuevo distrito comunal. Valle Pucú, que antes pertencecía a Luque, pasó a ser parte de este nuevo distrito. No se sabe muy bien en qué año, pero posiblemente en tiempo cercano a la creación en los pueblos de las agencias de registro civil, en Areguá en 1890.


Por algún motivo, anteriormente la fiesta de la Virgen se celebraba el 8 de septiembre. En una visita que hizo el entonces Arzobispo de Asunción, Juan Sinforiano Bogarín, aclaró que la fiesta debe celebrarse el 24 de septiembre, y no el 8. Desde entonces en Valle Pucú de Areguá se venera a la Virgen de las Mercedes como patrona del lugar.


(un relato de Arturo Jara Medina menciona que quien pasó un 8 de septiembre por el lugar fue el Padre Arrúa, entonces párroco de Luque, y al observar la vestimenta y los objetos de adorno, grillo y escapulario, dictaminó que su fiesta debía ser el 24 de septiembre)


Desde entonces, bajo el amparo de la Virgen de las Mercedes, Valle Pucú ha ido creciendo. Se han establecido instituciones y personas. Siguen haciéndolo…




[1] Geografía del Paraguay. s/ d.

[2] Luís Verón. Artículo: Areguá en noviembre, “Sinfonía en verde”. En: ABC Color. Revista dominical del 11 de noviembre de 2007. ABC Color. Asunción, Paraguay. 2007.

El artículo hacía más menciones y descripciones sobre la ciudad, pero para el caso, solo he transcripto la historia, prescindiendo de los títulos separadores que el autor utilizó.

El texto completo puede verse en www.abc.com.py/2007-11-11/artículos/371112/aregua-en-noviembre.

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